Cabecera

Sintomas y tratamiento epicondilitis

epicondilitis Hoy vamos a hablaros de la epicondilitis, un tipo de tendinitis que cada vez se observa más en las consultas de reumatología y que coloquialmente se suele denominar codo de tenista, pues es muy común entre gente que practica ese deporte. Cabe distinguir también el codo de golfista que afecta la parte interna del codo y no la externa. No obstante y aunque se de en mayor proporción entre los deportistas, no es algo que les afecte exclusivamente a ellos y puede llegar a padecerlo cualquiera, especialmente personas que realizan esfuerzos repetitivos que afecten a esa parte del brazo. Por eso no es extraño ver a pacientes con epicondilitis lateral causada por los quehaceres habituales y repetitivos en sus trabajos, gente que trabaja en cadenas de montaje, jardineros, albañiles, pintores, etc. Es por tanto una enfermedad profesional o laboral incapacitante reconocida.

Causas epicondilitis

La epicondilitis aparece por sobrecarga de los tendones que se unen con el hueso del codo conocido como epicóndilo. Estos músculos son los músculos extensores encargados de realizar la flexión dorsal de la mano. El sobre esfuerzo y la actividad repetida de ciertos movimientos obliga a trabajar demasiado y fuerza estos tendones que acaban inflamándose.

Pero no siempre es éste el motivo, también puede aparecer epicondilitis por inflamación debida a otras causas, por ejemplo gente que padece de reumatismos varios, artritis, gota, etc. Por eso es siempre tan importante la labor del médico para estas cosas, pues el debe realizar el diagnóstico y descartar que los dolores no se deban a problemas de cuello u hombros, ya que por el codo pasan nervios que van desde la mano a las cervicales.

Síntomas epicondilitis

La epicondilitis es muy sencilla de diagnosticar, pues tiene unos síntomas localizados muy característicos. Lo más habitual es sentir dolor en la zona del codo cuando sujetamos o agarramos algo y al levantar la mano con la palma hacia abajo. El dolor va en aumento con la actividad física y también puede aparecer sensación de presión en el codo, rigidez o incluso perdida de fuerza. Eso es a rasgos generales, aunque dependiendo del tipo de epicondilitis que se trate pueden variar los síntomas o ser otros.

Tratamiento epicondilitis

Una vez que aparece, la evolución de la epicondilitis depende mucho de casos pero siguiendo un tratamiento adecuado los dolores pueden remitir al cabo de un mes o durar hasta un año. El tratamiento para la epicondilitis puede ser no quirúrgico o quirúrgico dependiendo de si el tratamiento convencional no resulta efectivo y la tendinitis persiste. Lo que está claro es que se puede curar la epicondilitis al igual que se pueden curar otras tendinitis.

Para tratar la epicondilitis sin operación quirúrgica, es preciso atacarla desde varios frentes. Para empezar, es conveniente comprar una codera para epicondilitis en cualquier farmacia o tienda de productos ortopédicos. Por supuesto, lo siguiente que debemos hacer es reducir o incluso suspender la actividad o actividades que provocaron el problema y evitar los esfuerzos con ese brazo (La epicondilitis afecta solamente a uno de los brazos, el que use más la persona).

A continuación se debe de procurar reducir la inflamación del tendón afectado. Para ello disponemos de toda una batería de métodos y técnicas, algunas de las cuales podemos incluso ponerlas en práctica en casa, como puede ser la utilización de hielo sobre la zona. También se puede recurrir a medicación para reducir la inflamación o a infiltraciones con corticoides. Otras técnicas incluyen la utilización del láser, ondas de choque y la microelectrolisis percutánea guiada, que está teniendo bastante éxito en la curación de la epicondilitis y la fascitis plantar, especialmente en casos crónicos.

Se pueden realizar ejercicios de rehabilitación, principalmente ejercicios suaves de estiramiento y fortalecimiento de muñeca y brazo. Se debe comenzar con dichos ejercicios cuando el dolor haya remitido o sea menor tras aplicar alguna de las técnicas anteriores. Lo que se persigue es fortalecer y potenciar el área afectada para que no regresen los dolores y desaparezcan del todo.

El último remedio ha de ser siempre la intervención quirúrgica, cuando todo lo demás haya fallado. No obstante, ni siquiera la operación tiene una efectividad del 100%, por eso ha de ser siempre el último recurso.

Si te ha gustado el contenido, haz clic en el botón "Me gusta", en el botón de Google +1 o compártelo por Twitter y nos ayudarás a seguir generando contenido interesante y variado sobre salud, mujer, sexualidad, vida sana, remedios naturales, consejos, dietas, belleza y mas. Descubrirás artículos interesantes sobre hipotiroidismo, hipertiroidismo, retraso menstrual, remedios para la impotencia, almorranas, tiroides, espolón calcaneo, psoriasis, anisakis, cistitis, síntomas de embarazo, encías sangrantes, remedios para la gripe, etc.

No hay comentarios aún.

Deja un comentario

Danos un +1